Coquitlam, BC .- Me ha tomado tiempo adaptarme a mi nueva patria y creo que nunca me adaptare al cien porciento, fui estratégicamente sellado con el "Hecho en México" hasta mi águila tengo tatuada. Sin embargo, en una de las cosas que me he adaptado y con placer lo hago es al tan esperado por todos los empleados, y más los sindicalizados, "coffee break."
La cultura del café en la costa oeste del noroeste pacífico es muy grande y algunas de las franquicias se han iniciado aquí. Hay cafeterías para todos los estilos y gustos; desde el comercial café quemado de Starbucks hasta los "étnicos especiales" (francés, italianos, japoneses, coreanos, hippies, orgánicos, pasando por algunas otras franquicias locales y/o nacionales). Cada cafetería tiene su estilo y a pesar de que ofrecen los mismos estilos de bebidas cada uno ofrece un sabor diferente, con café de diferente parte del mundo, tostado, mezcla diferente y preparado con diferente cafeteras a diferente presión... y como en todo, la presión matters.
En todas las cafeterías por lo general ordenas tu bebida en la caja, pasas a la área del artista (barista), admiras como hace su/tú obra de arte y cuando ya esta lista la bautiza -"skim milk double vanilla late, whipped cream & chocolate chips" (¿¡Que! es café o malteada?). Si ordenaste para tomar ahí - ¿Y por que pedirla para llevar sí hay que tener la "full experience -” tomas la bebida con mucho cuidado como si fuera una preciosa obra de arte (el barista lo cree) te sientas a disfrutarla por un par de horas mientras ves la vida pasar, al terminar limpias la mesa y regresas la taza. Puedes pasar horas en el café admirando la taza sucia y vacía y nadie se digna a llevársela. Los empleados (as) en su mayoría, dependiendo de la cafetería, visten muy casual con jeans y camisetas o en las franquicias con el uniforme de las mismas. Hace un par de semanas, sin embargo, visite uno que dije ¡OMG! Este sí es de mi catego, Bel Café.
Situado en el Hotel Georgia Bel Café no es una cafetería regular en donde pides la bebida y esperas a que el barista te la cante. Al entrar te recibe un apuesto jóven afeitado, peinado, su ropa bien planchada, con un elegante chaleco, corbata y zapato lustrado (para los estándares de Vancouver esto es bastante). Te pregunta para cuantas personas y ya sea que prefieras mesa o sentado en un banquillo en una isla en el centro del lugar en donde puedes platicar con los “tuyos” de tus acciones en la bolsa o del último viaje en velero que hiciste por la costa de Mónaco. Ordenas la bebida en la caja con un delicioso panecillo o galletita horneada especialmente para ti -yo solo ordene café por que con esos precios se me quito el antojo.- El asombro llega a su máximo cuando la muy amable y elegante cajera te dice por favor pasa a tú mesa que en un momento te llevo la bebida ¿Perdón? Fue mi primera expresión. Cinco minutos después la hermosa jovensita vestida en un elegante vestido llega con tu bebida preparada a la perfección.
El café es de 49th Parallel, un tostador local, el cual lo ofrecen en otras cafeterías, sin embargo creo que en Bel Café sabe mejor sabor. Ha de ser por la cafetera que fue construida a mano por “X” español (olvide el nombre) exclusivamente para cada cliente, eso me comento mi amigo y compañero del trabajo que es fanático de la industria.
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