Thursday, July 28, 2011

Verano Mexicano en Vancouver


Vancouver, BC - En verano es un placer conducir por las calles de “The Best Place on Earth (Vancouver, BC)”  -lo dicen las placas de los automóviles, no lo digo yo-. No solo por la hermosura de la ciudad y de sus minifaldas, mini-shorts y mini todo fememino... por cierto, también se ven minifialdas pero del lado “masculino”, no muy grato... aunque dejenme decirle que algunas se sentirían celosas de esas curvas “masculinas”. Pero bueno, me estaba desviando del tema con mis fantasias. Comentaba que es un placer para mí por que es un aprendizaje de nuestra cultura mexicana. Durante las largas vacaciones de verano se ven en las calles a muchos turistas co-nacionales y antes de que se me cuestione ¿A chinga? ¿Aprendizaje? ¿Pos como? dejenme explicarle la razón.

El día de ayer mientras conducía por uno de los mejores vecindarios de la ciudad, Kitsilano, a atender responsable y puntualmente, como todo buen sindicalizado telefonista, a uno de nuestros importantes clientes me encuentro con la primera prueba. Esperando a que la luz del semáforo cambiara en la intersección de W Broadway y Arbutus St. volteo a mis alrededores en busca de un buen paisaje que divisar. El primer punto que checo es la estación del transporte público; esperando el camión estaba el típico modelito joven mexicano. Un apuesto galán, moreno, facciones aztecas (a pesar de creer tener facciones vikingas), cabello engelado, con pose de chingon, chamarra Hugo Bozz de tepito, jeans, pierna derecha extendida, torso medio inclinado, mano derecha en el bolsillo del pantalón, cigarrillo en la mano opuesta, aventando el humo como si estuviera frente a las cámaras de Televisa y volteando de un lado a otro con ceja levantada para no generar envidias con su público. Sin duda alguna con esa mamdencia y alter ego, mexicano.

El día de hoy se me presento otra oportunidad más. Como todos los días a las 10:00 am en punto, dos de mis altamente responsables y dedicados compañeros telefonistas sindicalizados y yo nos dirigimos a tomarnos nuestro bien ganado y legalmente coffee break. Estábamos en duda en donde tomarlo, Starbucks o Caffe Artgianos, nos decidimos por el quemado café de Starbucks. Nos dirigimos a la sucursal que se encuentra en Lougheed Hwy y Holdom Ave. en Burnaby, BC. Unos cuantos metros antes de llegar a la sucursal veo a una familia de tez blanca sentada en las mesas del patio y solo con verles la actitud deduje que eran paisanos (no creo que a ellos les guste que les diga así pero pos no tienen de otra, soy mexicano. Al que no le debería de gustar es a mí, I am Canadian!). Pase por un lado de ellos para entrar al café y sentía sus miradas como diciendo ¿Y estos? ¿Tendran dinero pa pagar? Claro, después de ver bajar a dos hippies y un “apuesto morenito” de nuestras camionetas de telefonistas, uniforme, ropa sin planchar y zapatos sucios (como se usa aquí) ya se han de haber imaginado que pensaron. Ordenamos nuestro café y nos salimos a las mesas para disfrutar de este hermoso y nublado verano de 15C. El primero en salir fue mi compañero Mark, un Holandés-Canadiense que viaja mucho por México, se sento un par de mesas retirado de los blancos mexicanos y al llegar me dijo, ahí esta una familia hispana, los escuche hablando español. A lo cual le conteste, aún sin haberlos escuchado hablar, son mexicanos. ¿Como sabes? pregunto. Lo se por su actitud, fue mi respuesta. Sonrio incrédulo. Minutos después, los chiquillos comenzaron a hablar en un muy distinguido acento fresa chilango, o sea que... tú me entiendes, ¿verdad? ¡Inconfundibles! Chris, mi canadiense hippie compañero, sin ninguna razón, empezó a hablar del peyote (puras pláticas de altura). No tuve mas remedio que contarles mis viajes de infancia a Real de 14. Obviamente, nunca consumí peyote a esa edad o a ninguna otra, años después supe que a eso se viajaba a ese hermoso lugar, nuestros viajes no eran tan interesantes, ibamos a rezar. Los mexicas, muy atentos a mi anécdota de Real de 14 me miraban con una cara de indigno. De pronto y para cerrar con broche de oro, los jardineros que estaban trabajando en el jardín del edificio se sentaron junto a ellos para tomar su merecido y legal coffee break. Inmediatamente se levantarón como si los jardineros tuvieran una enfermedad altamente contagiable, cruzaron la calle y se fueron en su SUV Mercedes. Han de haber pensado “¿Como es posible que permitan a esos nacos sentarse en el Starbucks con familias tan distinguidas y con clase como nosotros?”

Pero por favor, no maten al mensajero, yo solo escribio lo que veo. Como lo expuso una columnista en el Reforma el Julio 22 pasado y la cual no recuerdo su nombre “Soy de mente curiosa. No distingo muy bien entre lo que le incumbe al resto del mundo y lo que me incumbe a mí”. Por lo pronto esto solo es el inicio del verano mexicano en Vancouver 2011 y de seguro vendrán muchas experiencias como estas, continuare observando.