Por cuestiones legales, nos vimos en la necesidad, mi hermosa mujer y yo, de tramitar la licencia de conducir en el maravilloso estado del bienestar del nuevo Nuevo León (fosfo, fosfo). El trámite lo realizamos en las oficinas de policía y tránsito del municipio de Guadalupe, NL, el municipio más grande de la zona metropolitana de Monterrey, donde vive el pueblo bueno.
Teníamos licencia de conducir del viejo Nuevo León pero hace 20 años se venció. Antes, cuando no había bienestar y era el viejo Nuevo León, no existían exámenes para tramitar la licencia de conducir, solo pagabas por el derecho. Hoy con el bienestar y el nuevo Nuevo León, hay que hacer un examen escrito y práctico.
Las oficinas están en el mismo edificio que han estado por toda la vida, o desde que tengo uso de razón, y en donde durante mi juventud, unos amigos y yo decidimos “rentar” una celda como airbnb después de estar bebiendo en la vía pública. Es un hermoso edificio en donde se ofrece asistencia para el trámite de licencias desde la banqueta, un servicio de primera. Afortunadamente nosotros ya veníamos “recomendados” y no tuvimos que hacer uso de ese servicio express.
Al entrar en la recepción están 2 valientes cuerpos del orden. Me pregunta por el trámite, le contestó que licencia de conducir, me dice que si traigo todos los documentos necesarios, mi respuesta fue afirmativa, me pide la INE, le digo que no la tengo pero tengo el pasaporte, me apunta al anuncio en la pared donde se enlistan los requisitos y me dice, ahí está bien claro que se necesita el INE, le contesto que Jose (nombre ficticio para no afectar al incorruptible servidor público) me dijo que con el pasaporte era suficiente, me contesta ¡ah, sí le dijo Jose pues pasele!
Pasamos a una “oficinita” donde muy apenas hay espacio para 3 escritorios, en los cuales detrás de cada uno de ellos hay incorruptibles servidores públicos del orden, con elegante y sucio traje de policía y un abdomen que refleja bonanza. En la oficina hay papeles tirados en el piso, paredes sucias y a media luz que me imagino es para que los visitantes se relajen con el ambiente romántico. Al entrar un amable y cordial servidor público nos llama con mano levantada “pasele ¿A que viene?” (solo falto la palabra “chingados” en la oración). Muy amablemente contesto “buenos dias oficial, Jose nos envió a tramitar la licencia de conducir para mi y mi amada esposa.” ¡Ah Jose los envío! Así es mi capitán, contestó muy sumisamente. ¿Y de parte de quien los envió Jose? Nos pregunta el muy “amable” servidor de la nación (nuevamente omitiendo la palabra chingados). De parte del guero de los tacos, teniente (realmente no está guero pero es más blanco que la mayoría). ¿Y el guero les dijo cuanto va a costar? Pregunta a voz alta el incorruptible servidor público que casi creo que se escuchó hasta el Palacio Nacional. En ese momento me quedo congelado, volteando a todas partes para ver si alguien reaccionaba, nadie hizo el menor movimiento, no se si es una trampa, no se que decir y lo primero que se me ocurre es contestar un nervioso “no, no me dijo.” ¡Ah, pues entonces van a tener que esperar hasta que regrese Jose! En eso mi mujer, que es muy hábil para eso de la no corrupción, se escribe en la mano la cantidad acordada. Le digo al general, dejeme ver en los mensajes, hago como que busco y contestó ¡ah sí, me dijo… no se si decirlo en voz alta o baja o que pedo… total lo digo con una voz medio baja la cantidad acordada… voltea y me da una seña de afirmativo. En eso, toma su teléfono celular, le habla a Jose, o al menos eso pienso porque solo se escucha decir “Jefe, aquí tenemos un 43 para tramitar un 27 y que les envió el guero de los tacos.” Se queda callado solo diciendo “mjm, mjm, mjm.. Ya esta.” Nos dice siéntense ahí, un banco todo oxidado tipo escuela secundaria, ahorita queda listo. Llena unos papeles, pone unos sellos, etc…” a ver, firmele aquí, aquí y aquí… Vayan a pagar a la vuelta, regresan con el recibo.” Regresamos, nos dice ya quedó, deje la lana en el escritorio. Mi esposa deja el dinero sobre el escritorio, la toma y pone en su cajón, nos da los papeles y nos dice vayan a Control Vehicular en Citadel para que les tomen la fotografía y les den la licencia. Contesto, gracias, muy amable mi general… No contesta nada pero casi lo escucho decir ¡Andele, ya larguese!
El trámite en Control Vehicular es otra aventura que continuar… ¡Bienvenidos al Bienestar del nuevo Nuevo León!