Maple Ridge, BC - A orillas del Río Fraser, frente al puerto de Haney y la estación del tren suburbano del West Coast Express se encuentra un bar que solía llamarse Billy Miner Pub, hoy el nombre ha sido mejorado para cumplir con los estándares globales a Billy Miner Alehouse Café y quitarse esa mala fama de cantina "red neck," vaya que lo han logrado.
Hace un par de semanas, mientra esperaba el tren, le invite un café a mi chofer en la recién inaugurada cafetería adjunta al bar. Durante varios meses había visto la remodelación del pequeño local, el cual se veía muy acogedor. En efecto, el lugar es muy agradable y acogedor, por afuera luce como una pequeña estación antigua de ferrocarril. La decoración interior con costales de café, cafeteras antiguas, mesas y sillas o bancas de madera dan una semblanza e impresión antigua. Además de café ofrecen unas deliciosas pizzas estilo italianas horneadas en horno de ladrillo con leña natural, como Dios manda. En las mesas había una invitación para una fiesta en el bar el 20 de Diciembre. El tema de la fiesta era vestir un "ugly sweater" como promoción de la cerveza del mismo nombre de la cervecería local Parallel 49. Invite a mi chófer a la fiesta y utilizarlo como excusa para llenarnos de espiritú navideño... y de alcohol.
Mi primera experiencia con Billy Miner fue hace siete años cuando recién nos habíamos mudado a la ciudad y aún tenía esa psicosis del "try to fit in..." de la que sufrimos algunos aztecas o emigrantes. En aquel entonces, entre al bar para ver si podía rentar un lugar de estacionamiento diario mientras tomaba el tren hacia el trabajo. Sin razón, sentí que todas la miradas estaban sobre el exótico que osaba entrar en su cantina. Desde entonces decidí no volver a ese tugurio, que equivocado estuve.
El día de la fiesta se acercó y nosotros sin "ugly sweater." Así le llaman a los suéteres que orgullosamente vestíamos en las posadas navideñas y que por lo general eran un regalo de nuestra abuela o mamá, tejido con sus hermosas y delicadas manos con las cuales nos “educaban.” Estampados con muñecos de nieve, Santa Claus, renos, pinos y esfereas navideñas, caramelos o todos en uno mismo; el modelito nos hacia sentir el centro de atención de la posada en donde nuestra abuela nos decía "tan guapo que se ve mi niño con ese suéter, mientras estampaba un beso amoroso en la frente en el centro de la fiesta ante la mirada de todos los familiares, sus parejas y ¡tu propia novia! La cual estabas tratando de "impresionar" (todos saben tus intenciones...no ponche para ti, si no vas a arder por dentro, tomate esta caguama helada) con tus dotes masculinos de adolescencia. Me contaron... las posadas no eran lo mío y era bien macho, ni suéter vestia.
La noche era como cualquier otra noche de otoño, invierno o primavera en la hermosa ciudad... Lluviosa, fría y oscura. El lugar estaba lleno pero sólo un par de clientes vestían esos suéteres malditos que nos hacen recordar nuestra niñez y adolescencia... Por supuesto, no hablo en primera persona. Mientras esperamos mesa inspeccionamos el lugar hermosamente decorado con objetos antiguos en un diminuta repisa de mitad de un ladrillo a seis metros de altura sobre las mesas. Máquinas de escribir, cafeteras, molinos manuales, lámparas de petróleo, libros, etc... Que esperó estuvieran bien sujetadas porque sí por accidente se cae una en la cabeza ahí quedas. Una chimena estilo antigua de carbón, pero hoy de gas, en el centro del lugar mantenía el lugar a una temperatura ideal para consumir altas cantidades de alcohol y recordar ese puto suéter abrazado de otro compadre (borracho), intercambiando experiencias familiares traumantes.
La cerveza ugly sweater es una deliciosa milk stout que lamentablemente nos fue imposible tomarnos más de una y seguir acompañando a nuestros nuevos compadres de sufrimiento.
Personalmente vengo de una emorme familia, así que he experimentado la claustrofobia y el horror. - Sebastian Silva.
