Maple Ridge, BC - El Open House es una de las costumbres que después de 10 años viviendo en este país aun me cuesta asimilar.
Los nuevos dueños de la casa invitan a sus amigos y/o vecinos a conocerla y enseñarles su nueva deuda. A cada invitado que llega o si llega un grupo al mismo tiempo los dueños les van mostrando cada una de las recámaras de la nueva propiedad, aun no entiendo el concepto. ¿Por que le tengo que mostrar a la gente hasta mi sanitario? Cada uno tenemos gustos diferentes y decoramos nuestro hogar como nos plasca y la mayoría de las veces a nuestras posibilidades económicas. Además, es mi hogar y no tengo por que complacer a otros con mis gustos (malos o bueno). Siempre habrá alguien que critique algo, como... viste el espejo que tenían a un lado de la cama y otro en el techo ¿¡que bárbaros!? Con razón ella siempre anda muy sonriente. Deja tu, también tenían el crucifijo ahí ¡que descaro!
La mayoría de las veces yo me abstengo de esos compromisos sociales y de muchos otros mas. El Sábado 26 de Febrero sin embargo fue la excepción, a pesar de que me sentía un poco mal decidí ir al Open House de unos ex - vecinos, ex - clientes de mi esposa y los niños amigos de mis hijos. Asistí con la esperanza de quitarme esa mala impresión que tengo de serio, enojon y anti-social -no lo conseguí-. Como lo mencione, yo no caigo en el jueguito de andar de fisgon así que me quede cerca de donde estaba lo más importante, la comida y bebida.
Es cierto que vivimos en un país y ciudad multicultural pero mientras mas te alejas de las ciudades principales y empiezas a vivir en los suburbios la única multiculturalidad que vez es la de la fauna. Los únicos exóticos de la fiesta éramos nosotros. Así que ahí me tienen, frente a la bebida y el bufete, resaltando como un guapo y delicioso chocolate café. No había ni tan solo un chino o hindú que me hiciera el quite. Lo más cercano a multicultural era un canadiense - italiano rubio que no sabía ni decir ciao. Pero no me lo tomen a mal, no me siento ni mal, ni rechazado, ni extraño, ya sobre pase ese sentimiento. Al contrario, he encontrado que la gente de los suburbios o pueblos, como en el cual vivo, son más abiertos y no andan con su political correctnes crap que existe con los hippies citadinos, los cuales cuando te hablan, te hablan como si te fueran a ofender hasta por que te dicen “you”. Es mas, te dicen “sorry, you”.
Todo iba de maravilla, estaba disfrutando una copa de vino y atragantándome con todos los aperitivos recién desempacados de Costco mientras mi esposa fisgoneaba las recámaras de la casa. Por cierto, la cocina que te mostraron es solo de adorno. Yo, sin conocer a nadie, solo me sonreía mientras tomaba un bocadillo tras otro. De pronto la hermana de la dueña de la casa, lo cual no habiamos sido presentados, me dijo frente a todos en la mesa “Que bueno que vino brown people, ahorita empezamos la fiesta y a bailar salsa, ya me estaba empezando a aburrir con esta bola de canadienses blancos, mustios y aburridos”... la aceituna casi se me atora. Ahora resulta que somos pachangueros, bailadores, alegres y animadores de fiesta... ¡Hey! hay excepciones y yo soy una de ellas.
Todos voltearon a verme y sonrieron. Una chica que estaba al lado contrario de la mesa, se acerco y me pregunto de que ciudad de México era -pa que vean chilangos, los canadienses saben que hay mas ciudades en México que ustedes, así que cuando les pregunten de donde son, no digan solo de la ciudad-. Mi respuesta fue firme y convincente “pos de donde chingaos mas, de Monterrey, ¿que no se ve?” Hermosa ciudad, me contesto, con montañas y gente muy buena, viví ahí cuando tenía 12 años, añadió. Muy inteligente la chica y conocedora. Se rompió el hielo, empezamos a platicar y me introdujo a su americano marido. Me platico que contrajeron nupcias en Oaxaca, en donde tiene una tía que ha vivido ahí por más de 30 años. Cuando menos lo esperaba tenía una fila de admiradores que querían platicar con el exótico, interrumpiendo nuestra tan entretenida charla.
Exhausto de estar parado, atender a todos mis admiradores de zoológico y contestar la misma pregunta que he contestado por 10 años pase a la sala a sentarme en los hermosos sillones de piel. Mi esposa para ese entonces ya había regresado de fisgonear, así que la deje contestando las preguntas alrededor de la mesa. Tan pronto me senté, la chica con la cual había dejado la platica a medias me acompaño. A pesar de ser un sofá para tres personas ella se sentó muy junto a mí rosándome el muslo izquierdo. Desde el bufete mi esposa diviso la escena y en chinga arrastro un sillón por la inmensa sala y se sentó frente a nosotros. Abogada de profesión, graduada de la universidad de Manchester, vivió en Inglaterra, Australia, Puerto Rico, México y ahora en “the best place on earth -Vancouver, BC-”. La charla iba de maravilla, me estaba platicando que el día de su boda, la cual fue en Oaxaca, hubo una de las múltiples manifestaciones de los maestros del SNTE, con policías, gases lacrimógenos, golpeados, carros incendiados, etc… como una buena manifestación debe ser... y, segun me dijo, no le cobraron por ese servicio los organizadores de la boda. El paquete de boda xtreme en país exótico incluía manifestación, en este caso patrocinada por el SNTE. Creo que acabo de descubrir un nicho de negocio para Elba Esther, lo voy a patentar antes de que me lo ganen.
Estaba muy atento a la plática, con mi copa de vino en mano, mis piernas cruzadas y con mi cara de intelectual cuando de repente hago un movimiento extraño con mis manos y derramo toda la copa de vino tinto, la cual estaba llena, en todo mi cuerpo, de cabeza a pies. El colmo es que vestía una camisa de seda blanca, sin el logo de Telus, la cual se han de imaginar como quedo. Mi coraje es que es la única camisa que tengo que no tiene el logo de Telus. La abogada corre despavorida a su bolso a traerme una pluma Tide para limpiarme las manchas, a lo cual reacciona diciendo "no creo que ayude mucho ¿verdad?" Afortunadamente mi casa estaba muy cerca así que en medio de la tormenta de nieve me fui a cambiar... ahora sí, por una camisa con el logo de Telus.
Definitivamente no me relaciono bien con gente, por eso tengo mi cuenta de Facebook.
Los nuevos dueños de la casa invitan a sus amigos y/o vecinos a conocerla y enseñarles su nueva deuda. A cada invitado que llega o si llega un grupo al mismo tiempo los dueños les van mostrando cada una de las recámaras de la nueva propiedad, aun no entiendo el concepto. ¿Por que le tengo que mostrar a la gente hasta mi sanitario? Cada uno tenemos gustos diferentes y decoramos nuestro hogar como nos plasca y la mayoría de las veces a nuestras posibilidades económicas. Además, es mi hogar y no tengo por que complacer a otros con mis gustos (malos o bueno). Siempre habrá alguien que critique algo, como... viste el espejo que tenían a un lado de la cama y otro en el techo ¿¡que bárbaros!? Con razón ella siempre anda muy sonriente. Deja tu, también tenían el crucifijo ahí ¡que descaro!
La mayoría de las veces yo me abstengo de esos compromisos sociales y de muchos otros mas. El Sábado 26 de Febrero sin embargo fue la excepción, a pesar de que me sentía un poco mal decidí ir al Open House de unos ex - vecinos, ex - clientes de mi esposa y los niños amigos de mis hijos. Asistí con la esperanza de quitarme esa mala impresión que tengo de serio, enojon y anti-social -no lo conseguí-. Como lo mencione, yo no caigo en el jueguito de andar de fisgon así que me quede cerca de donde estaba lo más importante, la comida y bebida.
Es cierto que vivimos en un país y ciudad multicultural pero mientras mas te alejas de las ciudades principales y empiezas a vivir en los suburbios la única multiculturalidad que vez es la de la fauna. Los únicos exóticos de la fiesta éramos nosotros. Así que ahí me tienen, frente a la bebida y el bufete, resaltando como un guapo y delicioso chocolate café. No había ni tan solo un chino o hindú que me hiciera el quite. Lo más cercano a multicultural era un canadiense - italiano rubio que no sabía ni decir ciao. Pero no me lo tomen a mal, no me siento ni mal, ni rechazado, ni extraño, ya sobre pase ese sentimiento. Al contrario, he encontrado que la gente de los suburbios o pueblos, como en el cual vivo, son más abiertos y no andan con su political correctnes crap que existe con los hippies citadinos, los cuales cuando te hablan, te hablan como si te fueran a ofender hasta por que te dicen “you”. Es mas, te dicen “sorry, you”.
Todo iba de maravilla, estaba disfrutando una copa de vino y atragantándome con todos los aperitivos recién desempacados de Costco mientras mi esposa fisgoneaba las recámaras de la casa. Por cierto, la cocina que te mostraron es solo de adorno. Yo, sin conocer a nadie, solo me sonreía mientras tomaba un bocadillo tras otro. De pronto la hermana de la dueña de la casa, lo cual no habiamos sido presentados, me dijo frente a todos en la mesa “Que bueno que vino brown people, ahorita empezamos la fiesta y a bailar salsa, ya me estaba empezando a aburrir con esta bola de canadienses blancos, mustios y aburridos”... la aceituna casi se me atora. Ahora resulta que somos pachangueros, bailadores, alegres y animadores de fiesta... ¡Hey! hay excepciones y yo soy una de ellas.
Todos voltearon a verme y sonrieron. Una chica que estaba al lado contrario de la mesa, se acerco y me pregunto de que ciudad de México era -pa que vean chilangos, los canadienses saben que hay mas ciudades en México que ustedes, así que cuando les pregunten de donde son, no digan solo de la ciudad-. Mi respuesta fue firme y convincente “pos de donde chingaos mas, de Monterrey, ¿que no se ve?” Hermosa ciudad, me contesto, con montañas y gente muy buena, viví ahí cuando tenía 12 años, añadió. Muy inteligente la chica y conocedora. Se rompió el hielo, empezamos a platicar y me introdujo a su americano marido. Me platico que contrajeron nupcias en Oaxaca, en donde tiene una tía que ha vivido ahí por más de 30 años. Cuando menos lo esperaba tenía una fila de admiradores que querían platicar con el exótico, interrumpiendo nuestra tan entretenida charla.
Exhausto de estar parado, atender a todos mis admiradores de zoológico y contestar la misma pregunta que he contestado por 10 años pase a la sala a sentarme en los hermosos sillones de piel. Mi esposa para ese entonces ya había regresado de fisgonear, así que la deje contestando las preguntas alrededor de la mesa. Tan pronto me senté, la chica con la cual había dejado la platica a medias me acompaño. A pesar de ser un sofá para tres personas ella se sentó muy junto a mí rosándome el muslo izquierdo. Desde el bufete mi esposa diviso la escena y en chinga arrastro un sillón por la inmensa sala y se sentó frente a nosotros. Abogada de profesión, graduada de la universidad de Manchester, vivió en Inglaterra, Australia, Puerto Rico, México y ahora en “the best place on earth -Vancouver, BC-”. La charla iba de maravilla, me estaba platicando que el día de su boda, la cual fue en Oaxaca, hubo una de las múltiples manifestaciones de los maestros del SNTE, con policías, gases lacrimógenos, golpeados, carros incendiados, etc… como una buena manifestación debe ser... y, segun me dijo, no le cobraron por ese servicio los organizadores de la boda. El paquete de boda xtreme en país exótico incluía manifestación, en este caso patrocinada por el SNTE. Creo que acabo de descubrir un nicho de negocio para Elba Esther, lo voy a patentar antes de que me lo ganen.
Estaba muy atento a la plática, con mi copa de vino en mano, mis piernas cruzadas y con mi cara de intelectual cuando de repente hago un movimiento extraño con mis manos y derramo toda la copa de vino tinto, la cual estaba llena, en todo mi cuerpo, de cabeza a pies. El colmo es que vestía una camisa de seda blanca, sin el logo de Telus, la cual se han de imaginar como quedo. Mi coraje es que es la única camisa que tengo que no tiene el logo de Telus. La abogada corre despavorida a su bolso a traerme una pluma Tide para limpiarme las manchas, a lo cual reacciona diciendo "no creo que ayude mucho ¿verdad?" Afortunadamente mi casa estaba muy cerca así que en medio de la tormenta de nieve me fui a cambiar... ahora sí, por una camisa con el logo de Telus.
Definitivamente no me relaciono bien con gente, por eso tengo mi cuenta de Facebook.
Muy buen texto mi Vic!!! Como que te conozco te puedo ver en la reunión!!!
ReplyDelete@Efren Schwarz Gracias maestro!
ReplyDeleteYo ya me canse de ser el exótico, por eso cuando me preguntan que de donde soy digo que de Richmond y así me evito las siguientes preguntas….
ReplyDelete@Pablo Pascual Yo les explico que nací y crecí en la Hermosa Sultana del Norte... de México, en donde actualmente hay balazos y granadazos pero que ya soy Red Neck de Maple Ridge. Lo exótico lo utilizo para continuar la conversación, no me puedo escapar con mi apariencia Azteca y mi hermoso y cautivador acento hispano. Gracias por el comentario.
ReplyDeleteMuy bueno mi buen Vic. Me da gusto saber que estas bien, aunque seas exotico (mientras no seas bailador exotico todo esta bien:)). Te portas ... Jairo
ReplyDelete@Anonymous No me des ideas... Gracias, cuando no me porte, te invito. Hasta siempre!
ReplyDeleteMuy buena anecdota!! y que bueno que hubo la excepción, ya que sino esta historia no hubiera existido. Que bueno que la copa derramo en tu cuerpo y no en el de la chica. Saludos y un abrazo primo. VGA
ReplyDeleteSigues como esos Mexicanos que no se adaptan a las costumbre locales. Y yo que recuerde la costumbre de mostrar tu casa nueva tambien existe en Mexico desde que yo tengo memoria y algunos tambien le llaman Open-house. Bueno al menos en Monterrey. A lo mejor en el DF le llaman diferente pero lo dudo por que yo asisti a varios. En el sentido estricto de la palabra un Open-house aplica para cualquier evento en el que se muestra la casa y puede ser para venderla o para mostrarla a los amigos a manera de celebracion de la New Home. Y yo pensaba que era antisocial jijijij Un Abrazo!
ReplyDeleteYo creo que cuando alguien invita al open house de su nueva casa no es para enseñarnos su nueva deuda sino para compartir con familiares y amigos la felicidad de tener un nuevo "hogar". Tembien creo cuando uno recibe una invitacion de esas es una buena oportunidad para integrarse socialmente y adaptarse a las costumbres locales no esperando que ellos se adapten a tus costumbres cuando tu eres el migrante. Por otro lado no crees que es una buena oportunidad para demostrar que en Mexico hay gente culta y educada y que no todos son analfabetas ni andamos en burro y que tambien celebramos las buenas nuevas con pachangas y tequila. Te imaginas a un Canadiense en un pachangon de esos donde hasta mariachi hay? Tu crees que no lo disfrutaria? Mi recomendacion seria que organizaras un open-house y demuestres como ser un buen anfitrion mexicano. Espero la invitacion
ReplyDelete@Jorge @Jorge No a todas las costumbres te puedes acostumbrar, incluso a las de tu país o ciudad de origen. Que recuerde nunca fui invitado a un "Open-house" en Mty como el del estilo de aquí.
ReplyDeleteUy no, anti-social es mi sobre nombre. Gracias por tu comentario.
@Anonymous Lamentablemente para la mayoría de la poblacion, si es una nueva deuda que aún la estamos pagando todos por la burbúja hipotecaria vivida hace un par de años.
ReplyDeleteEs lo bonito de vivir en este país, puedes vivir tu vida sin tener que adaptarte 100% a todas la costumbres, muy respetuosos. Por supuesto que nunca trataría de que alguien se adaptara a mis costumbres, el mundo sería un caos. Ademas, siempre es más interesante y con gran aprendizaje el conocer otras culturas y costumbres.
Me preocuparía más de la gente que generaliza cualquier tipo de cultura. ¿Como pensar eso de un país que esta entre las primeras 15 economías del mundo? No hay que demostrar nada, eh ahí la prueba.
Cuando compre una nueva casa tal vez realice un open-house.
Gracias por el comentario.