Por otro lado, el mesero era un joven muy amable que siempre atendía a los comensales de una manera cordial ¿Algo de tomar? ¿Qué le falta? ¿Le traigo más tortillas? Siempre corriendo, de un lado a otro. En una ocasión le pido la cuenta, pago, me trae el cambio y estaba mal. Le digo, joven me dio el cambio mal, me faltan cincuenta pesos, a ver, déjeme le digo a la de la caja; una hermosa, voluptuosa y mal encarada regia. Los veo a la distancia, ella no lo puede creer porque uso la calculadora, me imagino que pensó que el joven se los había clavado, pero al final hizo las cuentas y si estaba mal. Llega el joven con el cambio correcto y me dice, usted disculpe no se lo que paso. Le contesto que no se apure y le pregunto de donde es su acento. Me dice soy venezolano. Le digo, ah, estaba debatiendo con mi esposa si eras cubano o venezolano. ¿Y estas de paso para irte al imperialismo? Y me dice, no pana, ya fui allá y estuve encerrado esposado como un criminal, yo ya no me regreso con esos gringos. No pus si la pasaste mal. Yo me quedo aquí en Monterrey, me gusta, me tratan bien y además son peloteros como en Venezuela. ¡Arriba Los Sultanes!
En un TikTok había visto que en Monterrey hay unos tacos con mención Michelin, los tacos del muerto. Realmente no se llaman así pero como están frente a un panteón la gente los llama así. Llegamos a los tacos, una joven muy amable nos explica como funcionan las cosas, usted me dice que quiere, le doy la orden, paga en la caja y se los llevamos a donde este sentado. Ordenamos, nos sentamos en la mesa, un joven que andaba corriendo por todos lados llega, nos limpia la mesa, nos pregunta si pedimos algo de tomar, si, unos jugos, nos los trae con unos rabanitos, salsas y nopales curtidos. Me dice ahorita le traigo la orden, con permiso. Le noto un acento extraño, pero no dije nada. El joven corría de arriba abajo llevando y trayendo ordenes de tacos, refrescos, jugos, limpiando mesas, levantando basura, cobrando, etc… siempre muy amable dando las gracias. Los comensales notaban su trabajo duro y le daban buenas propinas, $200, $300 y vi que hasta $500 pesos le daban. Me voltea a ver y me pregunta ¿No ha salidos sus tacos? A ver, espéreme, ya se tardaron. En chinga va, les reclama a los taqueros y nos trae los tacos. Me dice, usted disculpe, no se lo que paso. Le digo ¿venezolano? Si compadre aquí dándole. ¡Eso usted ya habla como regio! Me contesta ¡A guebo! Le digo a mi esposa, ya me extrañaba que fuera tan amable y mira que bien le va solo siendo amable.
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