Cada mañana emprendiamos esa necedad de disfrutar San Pedro como peatones. Algunos días cruzabamos Vasconcelos hacia el Sanborns y Starbucks ubicados frente al Hotel Quinta Real y otros días caminábamos por Vasconcelos hacia el oeste al Starbucks ubicado en Plaza Tanarah, a 1.5 Km de distancia de nuestro departamento.
Vasconcelos la teníamos que cruzar despavoridos y con mucho cuidado de no perder una chancla o tropezarnos porque el arrollo de esos cafres al volante sería inminente. Podría jurar escuchar el motor acelerar cuando los automovilista nos veían cruzar a algunos metros de distancia de su preciado auto. Laura me dice “tengo la impresión de que nos avientan el carro, tratan al peatón peor que a los animales.” Temerosos de que un día nos arrollaran, decidimos cruzar la calle por la esquina y esperar que el semáforo cambiara a rojo, no esta marcado el cruce de peatón pero uno asumiría que los automovilistas se detendrán para no causar un accidente. Cada quien tomo de la mano un niño en espera de la luz roja, la luz aún estaba en verde, no venia ningun auto “cerca” así que si somos buenos corredores podríamos haber cruzado despavoridos y librar la embestida; sin embargo, Laura decidió que esperaríamos hasta que la luz estuviera en rojo y cruzar como gente civilizada. Un joven que estaba frente a nosotros que iba a cruzar al lado opuesto si se avento y al pasar junto a nosotros se nos quedo viendo como “¿y estos que? Novatos.” Por fin la luz cambio, una SUV se acercaba a unos cuantos metros de distancia, descendimos de la banqueta y comenzamos a caminar, continuo viendo la SUV a una velocidad que va a ser difícil de detenerse, íbamos a la mitad de nuestro trayecto cuando escucho el rechinido de sus llantas y salir humo de las traseras, no veía bien el conductor pero asumo que es un adolescente o joven conductor, por fin se detiene, hago contacto visual con el conductor y me doy cuenta que es una “seño” entre 55 y 60 años. Continuo haciendo contacto visual en espera de una disculpa por el error cometido y la intención de causar un accidente en donde la muerte de la familia y de ella era casi segura, ya que en esos momentos un camión del transporte público iba cruzando frente a ella. La “dama” muy indignada (me imagino por el atrevimiento de la familia de querer manchar su camioneta de sangre) pescada con ambas manos al volante hace un gesto de desaprobación (me imagino por tener el descaro de tener contacto visual con tal respetable dama), levanta la barbilla y frunce sus castos labios mientras dirige su mirada hacia otro lado donde sus santos ojos no puedan ver a estos jodidos que andan a pie. Casi puedo leer su mente diciendo “Dios mío, ¿Porque tengo que vivir en esta ciudad con esta gentuza? Por eso construimos San Pedro para no ver a estos miserables en la calle.” Seño, yo solo estoy cruzando la calle, is that okay with you? Tampoco se me aflija tanto.
Sin embargo, sería injusto generalizar a todos los automovilistas, en otra ocasión, en el mismo cruce, nos tocó un amable señor automovilista que nos cedió el paso, lamentablemente era en un carril de tres que había que cruzar y en los otros dos los autos no se detenían, además que los conductores que venían detrás de esta amable señor ya estaban con el claxon mentandole la madre. Le dije muchas gracias con el saludo de la mano hacia arriba y la palma hacia mi rostro mientras hacía un pequeño movimiento de aprobación con mi cabeza en señal de gratitud. En el norteamerica de habla inglesa el saludo es diferente, es con la mano hacia arriba y con la palma de la mano hacia el conductor, como diciendo alto, pero allá ya sabemos como somos de “delicados” y no nos gusta que nadie nos de órdenes, esa seña la traducen como “¡parate cabron!” “¿Y pus quien chingaos eres tu pa darme ordenes, cabron?” Así que ahora le acelero y te aviento el carro ¡PUTO!
Afortunadamente al Starbucks de Vasconcelos no habia que cruzar avenidas grandes, lamentablemente habia que caminar por las diminutas banquetas, las cuales son usadas para todo, menos para caminar. Postes y árboles enmedio, basura, alcantarillas abiertas, pozos, vidrios y obviamente son usadas como estacionamiento dejando a los peatones a la merced de los cafres del volante. Alguien me dijo “las calles de Monterrey y su área metropolitana han sido construidas para caminar en auto.”
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