Esta nota la escribí hace tres años, Octubre 15 del 2008.
Burnaby, BC - No cabe duda que la sencillez y ternura van de la mano con la sensualidad.
La semana pasada estuve en un curso de tecnología, de esos con solo mencionarlo provoca sueño. Cuando asistes a esos cursos tienes la muy remota esperanza de que al menos vaya una escultura femenina la cual te pueda mantener despierto admirándole sus cualidades. Claro, la esperanza es muy, pero muy remota ¿cuando se ha visto que una mujer guapa y esculturalmente dotada este en el área de tecnología?... sin embargo, la esperanza muere al último.
El curso después de todo no estuvo tan mal, el instructor lo mantuvo muy entretenido contando historias de su viaje a Australia y Japón. Comentaba, muy asombrado, que en Japón están tan avanzados en tecnología que en los teléfonos celulares puedes ver la TV. Como yo no me puedo quedar callado y cada vez que puedo defiendo a mi madre patria le conteste "en México también"... hubo como 3 segundos de silencio, todos me voltearon a ver incrédulamente y diciendome con los ojos "no mames, ni agua potable hay, menos teléfonos celulares (es cierto, no hay agua, pero si celulares, hay prioridades en esta vida)" simplemente no pueden creer que en un país como México exista mejor tecnología que en la norteamerica de habla inglesa (los carteles necesitan comunicarse, hay millones de dólares de por medio).
A el curso asistimos siete hombres y dos mujeres (una jovencita asiática y una canadiense feminista). Yo, muy estrategicamente, me senté en medio de las dos mujeres, si vas a estar aburrido en el curso al menos que puedas oler perfume de mujer y dejar tú imaginación volar.
La jovencita asiática, como toda buena chinita, se veía muy tierna, femenil y sencilla. Su voz era con un tono muy bajo y tímido, cada vez que hablaba me la imaginaba en una bata de seda roja, cerca de un jacuzzi y lista para darme un masaje. Casi podía aspirar el aroma de los aceites mezclados con cloro y vapor al dar vueltas en el relajante sonido del agua en el jacuzzi. Un día se inclina hacia adelante para alcanzar el teclado y deja al descubierto la parte superior trasera de su pantalón mostrando su pantaleta blanca con moñito rosa ¡uta madre! ese fue el cierre de fotografía, juro q casi veo unas cortinas de bambú como entorno y escucho música de lounge. Esta chinita nunca fue maquillada, por el contrario, siempre fue naturalita y muy sencilla. No cabe duda que una mujer femenina y sencilla mata cualquier rubia despanpanante y voluptuosa, al menos en un curso de tecnología y claro, con imaginación.
No comentario de la rubia canadiense que a pesar de tener facciones femeninas podría jurar que le veía barba y pelo en el pecho.
Burnaby, BC - No cabe duda que la sencillez y ternura van de la mano con la sensualidad.
La semana pasada estuve en un curso de tecnología, de esos con solo mencionarlo provoca sueño. Cuando asistes a esos cursos tienes la muy remota esperanza de que al menos vaya una escultura femenina la cual te pueda mantener despierto admirándole sus cualidades. Claro, la esperanza es muy, pero muy remota ¿cuando se ha visto que una mujer guapa y esculturalmente dotada este en el área de tecnología?... sin embargo, la esperanza muere al último.
El curso después de todo no estuvo tan mal, el instructor lo mantuvo muy entretenido contando historias de su viaje a Australia y Japón. Comentaba, muy asombrado, que en Japón están tan avanzados en tecnología que en los teléfonos celulares puedes ver la TV. Como yo no me puedo quedar callado y cada vez que puedo defiendo a mi madre patria le conteste "en México también"... hubo como 3 segundos de silencio, todos me voltearon a ver incrédulamente y diciendome con los ojos "no mames, ni agua potable hay, menos teléfonos celulares (es cierto, no hay agua, pero si celulares, hay prioridades en esta vida)" simplemente no pueden creer que en un país como México exista mejor tecnología que en la norteamerica de habla inglesa (los carteles necesitan comunicarse, hay millones de dólares de por medio).
A el curso asistimos siete hombres y dos mujeres (una jovencita asiática y una canadiense feminista). Yo, muy estrategicamente, me senté en medio de las dos mujeres, si vas a estar aburrido en el curso al menos que puedas oler perfume de mujer y dejar tú imaginación volar.
La jovencita asiática, como toda buena chinita, se veía muy tierna, femenil y sencilla. Su voz era con un tono muy bajo y tímido, cada vez que hablaba me la imaginaba en una bata de seda roja, cerca de un jacuzzi y lista para darme un masaje. Casi podía aspirar el aroma de los aceites mezclados con cloro y vapor al dar vueltas en el relajante sonido del agua en el jacuzzi. Un día se inclina hacia adelante para alcanzar el teclado y deja al descubierto la parte superior trasera de su pantalón mostrando su pantaleta blanca con moñito rosa ¡uta madre! ese fue el cierre de fotografía, juro q casi veo unas cortinas de bambú como entorno y escucho música de lounge. Esta chinita nunca fue maquillada, por el contrario, siempre fue naturalita y muy sencilla. No cabe duda que una mujer femenina y sencilla mata cualquier rubia despanpanante y voluptuosa, al menos en un curso de tecnología y claro, con imaginación.
No comentario de la rubia canadiense que a pesar de tener facciones femeninas podría jurar que le veía barba y pelo en el pecho.
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